Yasuní, cambio de matriz productiva y acumulación originaria de capital

El jueves 15 de agosto el presidente Rafael Correa anunció su resolución de poner fin a la revolucionaria iniciativa Yasuní-ITT. Consideramos que dicha decisión tiene implicaciones no sólo de carácter ecológico y económico, sino también genera consecuencias políticas por la trascendencia que adquirió el asunto en nuestro proceso político y la simbología que podría vislumbrar tal determinación.

 

 

 

Bolpress / 26 de agosto de 2013
http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2013082302

 

Mario Ramos* - Como propone el título de este artículo, queremos hacer un análisis que relacione los tres aspectos señalados: los probables alcances políticos del final de la iniciativa Yasuní-ITT, la exigencia social de llevar a cabo un cambio en nuestra matriz productiva y un proceso histórico conocido como acumulación originaria de capital. Empecemos por lo último, ya que requerimos de esos antecedentes para el abordaje y el enfoque que le queremos dar a esta reflexión.

 

El secreto de la acumulación originaria (1)

 

Como lo señala Marx, la acumulación originaria es anterior a la acumulación propiamente capitalista, “una acumulación que no es resultado, sino punto de partida del régimen capitalista de producción”. (2)

 

“Esta acumulación originaria viene a desempeñar en economía política el mismo papel que desempeña en teología el pecado original. Al morder la manzana, Adán engendró el pecado y lo transmitió a toda la humanidad”. (3)

 

La aparición de ricos y pobres, nos enseña Marx, no es fruto de una fatalidad, en donde unos nacieron ahorradores, trabajadores y otros vagos, haraganes, sino que es resultado de un proceso histórico en donde se produjo una disociación entre el productor y los medios de producción. “Así se explica que mientras los primeros acumulaban riqueza, los segundos acabaron por no tener ya nada que vender más que su pelleja [sic]. De este pecado original arranca la pobreza de la gran mayoría, que todavía hoy, a pesar de lo mucho que trabajan, no tienen nada que vender más que sus personas, y la riqueza de una minoría, riqueza que no cesa de crecer, aunque haga ya, muchísimo tiempo que sus propietarios han dejado de trabajar.” (4) Pues tienen sus gerentes, de la misma manera que el terrateniente tiene su capataz.

 

Pero como lo indica Marx, los métodos de la acumulación originaria no fueron nada idílicos; para describirlos vamos a revisar rápidamente una parte del pasado de la humanidad, pero desde una perspectiva más geopolítica. Entre la década de 1750 y la de 1830 se produce una revolución geopolítica en donde los Estados europeos obtienen por primera vez una posición de superioridad sobre el resto de Eurasia y adquieren los medios que les permite proyectar su poder hasta el centro de los imperios asiáticos. (5)

 

Lo que sorprende a los historiadores es la gran adquisición de potencial económico que alcanzan los europeos. “La fuente obvia del nuevo poder de los europeos parecía ser la en materia de tecnología y de organización económica. Lo cierto es que este no fue el único factor que explica la expansión europea ni basta por sí solo para explicarla. En realidad, la Revolución euroasiática fue el fruto de tres revoluciones: en la geopolítica, en la cultura y en la economía. No impuso una era de dominio europeo universal. Durante la década de 1830, la dominación europea del mundo seguía siendo parcial y limitada (6): las posibilidades de resistencia todavía parecían amplias; en el interior profundo de Afroasia apenas era más que un rumor. No obstante, despejó el camino a un orden imperial que impuso el control europeo al resto del planeta”. (7)

 

Para que se produzca un desequilibrio en los intercambios comerciales se tenía que dar un gran cambio geopolítico, fue la fuerza geopolítica la que influyó en el incremento del comercio y conocimiento (8) a favor de occidente. Además, “las tecnologías mecánicas que revolucionaron el transporte y la producción textil ampliaron y profundizaron los efectos de la coacción y la conquista europeas. De un modo similar, los beneficios visibles de la investigación científica y la innovación técnica intensificaron el impacto de los cambios culturales que permitieron a los europeos imaginar, explicar y justificar sus pretensiones de hegemonía no solo material, sino también moral e intelectual”. (9)

 

Esa revolución geopolítica, que varios investigadores la han calificado como la gran divergencia, permitió que por medio de la conquista, colonización, expropiación y el comercio de esclavos, entre otros “métodos idílicos” de la acumulación originaria europea, se derriben barreras para la expansión física de Europa a regiones como el interior norteamericano y el Pacífico sur que se convertirían en ‘neo-europas’, a decir de Darwin. Los conquistados proporcionaron a sus invasores los recursos que se utilizaron en la tarea de su propia conquista.

 

Otra consecuencia de la revolución geopolítica fue la adquisición por parte de los europeos de una gran “inteligencia comercial” (léase información privilegiada), que les permitió convertirse en los principales proveedores de productos manufacturados del planeta, gracias al incremento de la producción y productividad que supuso la mecanización. No falto mucho tiempo para que Europa y en primer lugar Gran Bretaña se conviertan en exportadores de capital, devolvían en forma de préstamos, el oro y demás riquezas naturales extraídas de sus colonias o pueblos sometidos. Así, la plata siguió a la plata, como dice el dicho popular. La gran riqueza acumulada permitió, por ejemplo que “En 1850, cuando en los países occidentales había 38.000 kilómetros de vías férreas, Asia, África e Hispanoamérica apenas tenían 400 en conjunto”. (10)

 

Se podría ampliar la historia y mostrar más hechos que revelen cómo Europa (occidental especialmente) se enriqueció y acumuló riqueza originaria a costa de los pueblos que sometió. Pero con lo expuesto consideramos que se ilustra lo suficiente para los fines de este artículo.

 

Cambio de la matriz productiva

 

¿Por qué hemos querido repasar de forma sintética el proceso de acumulación originaria que a la larga permitió el desarrollo capitalista de occidente? Lo que queremos hacer notar es que el cambio de la matriz productiva no es un proceso simple, ni de corto plazo. Sino todo lo contrario, como hemos podido examinar ligeramente en los párrafos anteriores, a Europa le llevo varias décadas convertirse en lo que logró, e incluso siglos si pensamos que ese proceso tuvo sus orígenes en la gran transformación geopolítica que produjeron las conquistas y ‘descubrimientos’ de portugueses y españoles a partir de 1480.

 

Naturalmente, nosotros los latinoamericanos, no vamos a conquistar, colonizar, expropiar, ni esclavizar a pueblo alguno, métodos que permitieron a Europa occidental en su momento acumular riqueza para su revolución industrial y cultural. Entonces ¿De dónde deben salir los recursos o el capital para financiar nuestro cambio de matriz productiva?

 

A parte de los métodos nada idílicos empleados por las potencias occidentales para su acumulación, en el siglo XX hubo países, como los “Tigres Asiáticos”, que aprovecharon entre otros factores, su posicionamiento geopolítico y geoestratégico para llevar a cabo el cambio de su matriz productiva, es así que países como Corea del Sur, en el marco de la Guerra Fría y la contención al ex bloque socialista, se valieron de los intereses de su principal aliado: los EE.UU, para dar el salto industrial.

 

Otro ejemplo histórico importante, por las lecciones que dejó, que revisaremos lo más ampliamente posible, es la rehabilitación de Europa después de la II Guerra Mundial. La magnitud de la calamidad que causó la guerra produjo en los jóvenes un cambio radical de visión. Nosotros los latinoamericanos, hemos padecido -y algunos países lo siguen padeciendo en alto grado-, por decirlo de alguna manera, nuestra propia ‘guerra’ o gran calamidad: el neoliberalismo.

 

Observadores perspicaces de la generación anterior como Charles de Gaulle lo expresaron con precisión: “Durante la catástrofe, bajo el peso de la derrota, se había producido un gran cambio en la mente de la gente. Muchos interpretaron el desastre de 1940 como el fracaso de la clase dominante y del sistema en todos los aspectos”. (11) En Europa la esperanza de una transformación social drástica y rápida estaba muy extendida.

 

Después de la guerra, había algo en que todos los sectores políticos estaban de acuerdo: la planificación. “Los desastres de las décadas del período de entreguerras (las oportunidades perdidas a partir de 1918, la gran depresión que siguió al desplome de la bolsa en 1929, las pérdidas ocasionadas por el desempleo, las desigualdades, injusticias e ineficiencias generadas por el capitalismo del laisse-faire que habían hecho caer a muchos en la tentación del autoritarismo, la descarada indiferencia y arrogancia de la élite gobernante, y la incompetencia de una clase política inadecuada) parecían estar todos relacionados con el absoluto fracaso a la hora de organizar mejor la sociedad. Para que la democracia funcionara, para que recuperara su atractivo, debía planificarse”. (12)

 

“Ahora todos sabemos que a raíz de esta guerra no es posible retornar a un orden social de laissez-faire, que una guerra como ésta genera una revolución silenciosa que prepara el camino para un nuevo tipo de orden planificado” Karl Mannheim. Parece que la opinión prácticamente general es que los métodos capitalistas no serán adecuados a la tarea de la reconstrucción” Joseph Schumpeter.

 

Pero nuevamente, en esa vocación planificadora había influido el factor geopolítico y geoestratégico, el ejemplo de la Unión Soviética tuvo su peso, su economía planificada había conseguido escapar de los traumas de la Europa capitalista, resistir el ataque nazi y ganar la II Guerra Mundial. De hecho, fue la guerra lo que obligo a países como Gran Bretaña a colocar al gobierno en el centro de la vida económica del país, sin lo cual tampoco hubiese resistido al fascismo.

 

Como señala Judt, “El fascismo y la guerra fueron por tanto el puente que enlazó los conceptos heterodoxos, marginales y a menudo controvertidos de la planificación económica con la política económica dominante de la postguerra”. (13) En determinados países europeos, la planificación, el crecimiento del gasto y del sector público adquirió gran magnitud. “Al igual que hicieron los británicos, los gobiernos franceses de la postguerra nacionalizaron el transporte aéreo, bancos, treinta y dos empresas de seguros, empresas de suministros públicos, minas, industrias de munición, la fabricación de aviones y el enorme negocio de Renault (como castigo a la participación de su propietario en los esfuerzos bélicos alemanes). Para mayo de 1946, una quinta parte de la capacidad industrial total de Francia era propiedad estatal.” Aquí está buena parte de la explicación de cómo los europeos construyeron su Estado de Bienestar después de la II Guerra Mundial, logro que lo están desmantelando después de los éxitos de la “revolución neoconservadora” iniciada en la década de los 80 del siglo anterior.

 

El gran ganador de la II Guerra Mundial, desde el punto de vista económico, fueron los EE.UU. Gracias al gran acumulado que le dejó la guerra los EE.UU. se colocaron a la vanguardia del liderazgo tecnológico y comercial. Otros países que no habían sido especialmente prósperos, como Suiza, la guerra les permitió llevar a cabo un muy importante proceso de acumulación, los suizos fueron los lavadores de dinero e intermediarios para los pagos alemanes, además, entre 1941-1942 Suiza produjo para la Alemania nazi el 60% de la munición. Durante la guerra el Reichsbank alemán depositó en Suiza el equivalente en oro a 1.638.000.00 francos suizos. (14)

 

Pero hubo un elemento decisivo en la rehabilitación europea: el Plan Marshall. Y Judt lo describe con claridad: “El déficit comercial entre Europa y Estados Unidos alcanzó en 1947 los 4,742 millones de dólares, más del doble de la cifra correspondiente a 1946. (…), a Europa le faltaba poco para ahogarse. Éste fue el motivo que llevó a afirmar al ministro de asuntos exteriores británico, Ernest Bevin, que la alocución de Marshall en la ceremonia de graduación de Harvard había sido, y no le faltaba razón.

 

Las propuestas de Marshall suponían una clara ruptura con el pasado. (…), quedaba a criterio de los europeos decidir si aceptaban o no la ayuda norteamericana y el modo de utilizarla, aunque asesores y especialistas estadounidenses desempeñarían un importante papel en la administración de los fondos. Segundo, la ayuda se prolongaría durante un período de varios años, lo que lo convertía desde el principio en un programa estratégico de recuperación y crecimiento más que en un fondo de ayuda de emergencia.

 

En tercer lugar, las sumas en cuestión eran verdaderamente sustanciosas. Cuando finalizó la ayuda del Plan Marshall, en 1952. Estados Unidos había gastado unos 13,000 millones de dólares, una cantidad superior a la suma de toda la ayuda al extranjero proporcionada anteriormente por Estados Unidos. (...) Estas cifras eran enormes para la época, (…) en términos equivalentes al porcentaje del PIB de Estados Unidos (…), un Plan Marshall costaría en estos comienzos del siglo XXI alrededor de 201,000 millones de dólares”. (15)

 

Ningún estado del próximo a conformarse bloque socialista formó parte del Programa de Recuperación Europea ni recibió un solo dólar del Plan Marshall, el congreso estadounidense lo aprobó porque entendió que el mencionado plan se convertiría en una barrera económica para la expansión soviética.

 

“Para los responsables políticos estadounidenses, la vulnerabilidad de Europa constituía un problema, no una oportunidad. Como expresa un informe de la CIA en 1947, ”. (16) Sin embargo, el Plan Marshall terminó beneficiando principalmente a los EE.UU. ya que éste recuperó a su principal socio comercial.

 

Pero los efectos del Plan Marshall no solo fueron económicos, sobre todo tuvo importantes impactos políticos, ya que evitó una explosiva crisis y sentó las bases de la futura coordinación que permitió la integración de la Europa occidental.

 

En fin, estos ejemplos históricos (se podría analizar varios más) nos permiten observar que procesos de rehabilitación económica, como la que emprendió Europa en la postguerra, o cambios en la matriz productiva como la que consiguieron los “Tigres Asiáticos”, fueron procesos complejos que van más allá de plantearse la simple explotación de un recurso natural. Las variables geopolítica, política y cultural, entre otros, fueron elementos que conformaron una actitud, visión y plan de carácter estratégico.

 

¿Con la explotación del bloque ITT resolvemos el problema del financiamiento para el cambio de la matriz productiva, por más importantes que sean los recursos que de esa actividad se obtengan? Hemos repasado rápidamente unos ejemplos históricos que demuestran que procesos de esa característica son más complejos y no simplemente dependen del factor monetario. El cambio de la matriz productiva es una tarea gigantesca, en la que toda la sociedad debe involucrarse, esa tarea histórica requiere indispensablemente de la continuidad de un proyecto político (no necesariamente de su liderazgo), como sucedió con los “Tigres Asiáticos” y europeos en donde hubo gobiernos que permanecieron durante 20 años o más, gracias a que supieron inculcar en sus pueblos una actitud y una conciencia que les permitió encauzar las energías hacia el logro de la proeza.

 

¿Para el financiamiento del cambio de la matriz productiva, los únicos recursos posibles son los que se puedan obtener de la explotación del bloque ITT? Consideramos que no. Tenemos un pueblo trabajador y un país bendecido por la naturaleza, hay otras posibilidades. Una de corto plazo, que no tiene que esperar seis años como se ha informado que es el tiempo en que se espera empezar a recibir recursos del bloque ITT, es por ejemplo la eliminación gradual de determinados subsidios. Gracias al liderazgo y credibilidad del presidente Rafael Correa, la población ha asumido sin ningún sobresalto el anuncio de que se planifica eliminar el subsidio al gas de uso doméstico, un anuncio de ese naturaleza en un gobierno neoliberal seguramente ya hubiese provocado enormes movilizaciones, pero en este caso no ha sucedido nada porque el pueblo ecuatoriano ha comprendido claramente cómo se lo va a hacer y es consciente de que es necesario hacerlo.

 

De igual manera, el pueblo ecuatoriano ha apoyado la incursión del país en una nueva actividad, la minería a gran escala, porque confía que se lo va a hacer con todo el cuidado ambiental posible y sabe que requerimos de más recursos para financiar nuestro Buen Vivir. Pero explotar el Yasuní, el lugar más biodiverso del planeta es algo que hiere nuestra sensibilidad ecológica y afecta el posicionamiento que el Ecuador ha logrado en la conciencia de la ciudadanía mundial. No habría ningún problema si ese petróleo estuviera en un desierto, pero no es así, esa reserva ecológica encierra un banco genético insospechado, que cuando alcance todo el potencial que se espera de la universidad Ikiam, nos puede brindar mucho más recursos de lo que se podría conseguir con la explotación petrolera; ya que se espera que se desarrolle la industria farmacológica, que en países como EE.UU. es de igual de importante que la industria bélica. En la historia hay ejemplos en que los pueblos canalizaron todas sus energías, en determinados proyectos estratégicos, para acelerar las fases y lograron dar saltos cualitativos en poco tiempo. Incluso se podría declarar a la universidad Ikiam, y su parque y empresas tecnológicas como un proyecto de seguridad nacional.

 

A pesar del anuncio de que se afectaría únicamente el uno por mil del Parque Nacional, de que no se piensa abrir caminos y de que se va a emplear la mejor tecnología en cuidados ambientales, a muchos nos queda la duda de que un sitio tan frágil no se vea afectado, por más mínima que sea la intervención. Problemas de carácter ecológico, tenemos varios, y hasta el momento no se ha demostrado eficacia en su tratamiento, por ejemplo, la preservación de lo que queda de bosque en la provincia de Esmeraldas, la descontaminación de las cuencas hidrográficas, incluso temas de carácter urbano como el tratamiento del agua y desechos en las lubricadoras.

 

Es absolutamente comprensible las presiones de carácter fiscal que sufre todo gobierno, y mucho más el de la Revolución Ciudadana ávido de realizar importantes inversiones públicas para beneficio de los ecuatorianos, pero se pueden encontrar otras fuentes de financiamiento. Desde nuestro punto de vista, la explotación del ITT es una solución táctica y no estratégica.

 

La decisión de poner punto final a la iniciativa Yasuní-ITT puede abarcar otros significados que preocupan. Los logros de la Revolución Ciudadana son muy importantes, pero naturalmente nadie debe conformarse con lo conseguido y mucho menos un proceso político que aspira a profundizar y completar la obra revolucionaria. Para obtener recursos financieros existen varias posibilidades si se emprende en fases más radicales de redistribución de la riqueza ¿Por qué no se ha pensado en esto? ¿El liderazgo y el gobierno han llegado a su frontera de transformación política y económica? Los hechos futuros nos darán la respuesta.

 

Por lo pronto señalemos que los pueblos son capaces de las más increíbles proezas y están dispuestos a cualquier sacrificio cuando se aplican de manera equitativa, cuando confían en el liderazgo y son conscientes de hacia donde se dirigen sus esfuerzos.

 

Por la complejidad y sensibilidad que el tema Yasuní abarca, es pertinente que se analice la convocatoria a una consulta popular, pero ésta no debe ser trazada desde la tradicional postura ganar-perder a través de responder a la pregunta si o no, que suele ser el principal temor de los gobiernos ya que sienten el riesgo de ver afectada su capacidad de maniobra y capital político. En este caso, el planteamiento puede ser más creativo, de tal manera que ese riesgo no exista. En los procesos políticos revolucionarios hay momentos que deben ser aprovechados para dar saltos cualitativos tanto en la formación de conciencia de la población como en los objetivos de transformación propuestos, si realmente nos anima una convicción revolucionaria.

 

Se pueden plantear opciones A y B a través de explicar a la ciudadanía hacia dónde se quiere llegar, qué se requiere hacer, cuál es la situación económica a enfrentar y que sea el pueblo el que decida. Cualquier opción debe otorgarle al gobierno y al proceso político los recursos financieros para el cambio de la matriz productiva y sus obras emergentes.

 

¿El pueblo ecuatoriano ha comprendido en toda su magnitud lo que implica un cambio en la matriz productiva? Considero que no. Esta puede ser una oportunidad para concientizar en aquello e involucrar y comprometer a toda la sociedad en esa transformación histórica.

 

Sería interesante que sea el mismo gobierno el que tome la iniciativa y se convierta en el proponente de la consulta popular, colocando un texto que permita dar saltos cualitativos hacia el cambio de la matriz productiva. Se debe abrir un debate sobre opciones alternativas para no tocar el Yasuní, como reforzar controles para mejorar la calidad del gasto e inversión pública, reducir el número de asambleístas y aumentar la participación política de la ciudadanía, mejorar la inversión pública en seguridad y defensa, en fin, posibilidades puede haber varias.

 

El Yasuní, un símbolo mundial

 

Si algo enamoró a la ciudadanía mundial (y mucho más a los ecuatorianos) fue la propuesta impulsada por el gobierno de dejar el petróleo bajo tierra y proponerse nuevas vías de desarrollo que no sean las tradicionales e históricas empleadas hasta el momento por todos los gobiernos ecuatorianos.

 

No hay duda que la iniciativa Yasuní-ITT revolucionó nuestra sensibilidad y amor por la naturaleza, y hace bien en valorar, el presidente Rafael Correa, como un logro la toma de conciencia ecológica. Pero aún estamos a tiempo, gracias justamente a esa toma de conciencia, que el gobierno de pasos más revolucionarios y creativos para conseguir los 19.000 millones de dólares que se informa se obtendrá de la explotación del bloque ITT.

 

El gobierno hizo bien en intentar que la comunidad internacional asuma parte de la responsabilidad y contribuya a preservar ese símbolo mundial. Pero esperar que gobiernos que no han firmado convenios internacionales y que han demostrado poco interés por los problemas ecológicos del planeta, era como dice el dicho popular, pedirle peras al olmo.

 

Desde un principio se debió analizar desde una perspectiva más integral, la estrategia a emplear para que una propuesta de vanguardia tenga resultados. Nos llamó la atención ciertas decisiones que no contribuían al éxito de la iniciativa. Por otro lado, el verdadero plan B debió ser preparar las condiciones para que de manera alternativa podamos reemplazar el capital que se esperaba obtener de la explotación del bloque ITT. Pero no es tarde, aún estamos a tiempo, es posible llevar a cabo una consulta popular bajo un novedoso enfoque ganar-ganar, hacerlo de esa manera le va a reportar a la Revolución Ciudadana un prestigio y admiración mundial inédito en la historia de las transformaciones políticas, que paradójicamente puede tener como resultado que ahora si lleguen los recursos financieros, pero con otra estrategia y confiando más en la sociedad civil mundial, antes que en los gobiernos.

 

Esa potencial consulta popular debe ser concebida y propuesta como el establecimiento de un pacto social en la que todos los ecuatorianos nos comprometemos a asumir una nueva forma de construcción de nuestra sociedad, una nueva forma de generar riqueza y redistribución de la misma, teniendo como horizonte estratégico, el socialismo del Buen Vivir.

 

Notas:

 

1. Este subtítulo lo tomo del capítulo XXIV: La llamada acumulación originaria de ‘El Capital’ de Carlos Marx.
2. Marx, 1977, p. 607
3. Ibíd. p. 607
4. Ibíd. p.607
5. Darwin, 2012, p. 183
6. Napoleón que era admirador de Alejandro Magno se dice que afirmó: “Europa no es más que una topera, solo en Asia se han creado grandes imperios”.
7. Ibíd. p. 183
8. Por ejemplo, la armada británica impulsó una campaña sistemática para cartografiar los océanos, vientos y corrientes: la inteligencia fundamental del poderío marítimo.
9. Ibíd. p. 184
10. Ibíd. p. 265
11. Citado por Judt, pp. 105, 106
12. Judt, 2011, p.110
13. Ibíd. p. 113
14. Ibíd. p. 135
15. Ibíd., p. 146
16. Ibíd. p. 151

 

Bibliografía:
- DARWIN, John ‘El sueño del imperio’, Editorial Taurus, 2012, Madrid, pp. 620.
- JUDT, Tony; “Postguerra – Una historia de Europa desde 1945”, Editorial Taurus, Madrid, 2011, pp. 1212.
- MARX, Carlos; ‘El Capital’, Tomo I, Fondo de Cultura Económica, décima tercera reimpresión, 1977, México-Bogotá, pp. 769.

 

(*) Director del Centro Andino de Estudios Estratégicos (Cenae), 18 de agosto 2013. cenae2013.blogspot.com

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