La necesidad del Partido de los Trabajadores

Porqué la necesidad de un Partido Revolucionario?

 

1.       Ya a finales del Siglo XX y en el transcurso del presente se desarrollan movimientos multitudinarios de rechazo al Capitalismo. Sus periódicas crisis, cada vez más profundas demuestran su decadencia y desmoronamiento inevitable. La caída del muro de Berlin no ha creado ningún nuevo Orden Mundial para los millones de pobres del mundo pero si para los países capitalistas que se redistribuyen el mundo en función de la riqueza con que cuentan los diversos países y su fuerza de trabajo barato. La crisis en EE.UU. y Europa se agudiza día que pasa y las espaldas de los trabajadores y pueblo son los que soportan las duras medidas económicas que a diario imponen la tracalada de gobernantes que se suceden como calcetines en un desfile de fracasos y despilfarros.

2.       En Bolivia el periodo neoliberal impuesto el 1985, desmantelando las empresas estatales, fracasó estrepitosamente. Sólo las empresas trasnacionales han tenido su festín exportando miles de millones de dólares sin reinversión, ni generación mayor de empleos, ni industrialización y sólo condenando al país, como se lo hizo durante siglos, en un simple país proveedor de materias primas. Hoy vivimos el periodo neoliberal con contenido andino (capitalismo andino), incorporando a las cúpulas indígenas y mestizas al grupo de nuevos ricos, mientras que la gran mayoría de la población , producto del comercio informal, contrabando, narcotráfico, juqueo de minerales (cooperativismo), etc., vive su vida de acuerdo a las oportunidades inciertas de los vaivenes de la oferta y demanda.

3.       Los partidos tradicionales han fracasado. El MAS ya es parte de los partidos tradicionales porque no ha afrontado ni afectado la estructura económica que sigue descansado en la pareja Estado y Privado, donde el Estado se encuentra penetrado por el privado y el privado con el reconocimiento constitucional a sus nuevos componentes englobados dentro de la economía plural (comunitaria, cooperativista). Este escenario ya vivido por los bolivianos a partir de 1952, con muchas ilusiones y esperanzas, va nuevamente en camino de su degeneración y su inexorable caída en brazos del capitalismo  que, desde su aparición en el Siglo XVII y XVIII, basa su existencia en la plusvalía y la sobreexplotación de los trabajadores, sean estos indígenas, blancos, negros o amarillos. El mundo funciona sólo con el trabajo del Hombre y este tiene diversidad de orígenes en función a su ubicación geográfica y social. Si es pobre es fuerza de trabajo para los poderosos, sean estos agrícolas o industriales. Si tienen en sus manos pequeñas parcelas o negocios, sin atención del Estado, terminan inevitablemente como obreros y los pocos que emergen como pequeños capitalistas y nuevos ricos se diluyen en las grandes sociedades comerciales, bancarias y financieras (muy pocas industriales) olvidando de donde provinieron y renegando contra los pobres, obreros y sus organizaciones.

4.       Por eso es necesario el Partido de los Trabajadores, porque trabajadores son la mayoría de los habitantes del  mundo y de nuestro país y la minoría son los parásitos capitalistas que también tienen una variedad de nacionalidades, etnias, razas y colores. Las tesis de los oenegistas (ONG´s), sirvientes del capital han promovido la lucha étnica y racial (indigenismo) para anular la lucha de clases sin eliminar la plusvalía. Los trabajadores en las fábricas, minas, industria y comercio somos por naturaleza indígenas, originarios e incluso en las minas son al mismo tiempo trabajadores campesinos y no cabe el falso debate de si el originario es obrero o el obrero es originario. Estos absurdos cuestionamientos planteados por los sesudos de la filosofía e ideología capitalista no tuvieron otra finalidad que la de confundir y tratar de minimizar y en su caso enterrar a las organizaciones obreras que, por esencia de clase y revolucionaria, jamás ha discriminado el origen racial y étnico de los trabajadores. El centralismo obrerista de la COB, criticado por las ONG´s (más que por los mismos originarios que tienen su lugar en el proceso de producción como trabajadores) se refiere precisamente al carácter de que las mayorías son trabajadores. En este sentido siempre fue una necesidad de los trabajadores en sus distintas variedades –desde profesionales hasta incluso desocupados que tienen trabajos sumamente temporales- incorporarse a la COB que como en ningún otro país ha sido única central obrera y ha resistido los paralelismos financiados por los diferentes gobiernos, incluyendo el que desarrolla el actual Gobierno.

5.       La ideología capitalista y la economía política capitalista no ha logrado hasta el presente refutar el hecho indiscutible de la plusvalía como generadora del capital y de la explotación capitalista. Eso implica que la existencia de clases en la sociedad es una realidad sin discusión. De las clases no puede existir más que una como revolucionaria, por el lugar que ocupa en la generación de riqueza del mundo y esa es la clase trabajadora. Pero es potencialmente revolucionaria y para canalizar esa potencialidad es necesario que se organice políticamente porque sindicalmente ya tiene a la COB. Los capitalistas, neoliberales u otra variedad creada para confundir, limitan al trabajador a organizarse sindicalmente para defender sus derechos laborales y reivindicaciones (limosnas) que atienden de vez en cuando. No aceptan que se ocupen de cuestionar al Estado y que éste sea tomado por los trabajadores organizados. Sin embargo, ese es el mérito de la COB: haber adoptado en sus principales documentos históricos como trabajadores una ideología y política que es el Socialismo aunque este sistema haya sido siempre descalificado por los capitalistas y los confundidos como sistema fracasado y que solo forma parte de la Historia pasada de la Humanidad. Saben bien los apologistas del Capitalismo que el Socialismo surgió como respuesta ante la imposibilidad de una solución vía capitalismo u otra utópica tercera opción. Si sigue existiendo o más bien agonizando el sistema capitalista, el socialismo, en cambio no ha triunfado totalmente en el mundo a pesar de los intentos que se hayan hecho (como en Cuba que todavía hace frente al bloqueo imperialista) y que no pasaron de oscuras burocracias fomentadas y financiadas por el propio capitalismo, junto a su multibillonaria campaña de saboteo e incluso intervencionismo guerrerista que ahogaron en sangre los procesos revolucionarios y socialistas.

Los fundamentales objetivos de los capitalistas y de sus países títeres constituidos ahora en un  imperialismo decadente es destruir la organización de los movimientos revolucionarios y socialistas en el mundo porque esencialmente no pueden permitir la eliminación de la gran propiedad privada  de los medios de producción. Eso es un suicidio para la clase capitalista y, por instinto de sobrevivencia, no lo hará ni permitirá que otros lo hagan. Sin embargo, también está claro y señalado por los grandes e inmortales pensadores y activistas revolucionarios que si no se le hace caer el capitalismo no cae por si solo. Entonces el sujeto revolucionario es la clase trabajadora en la que están comprendidos la inmensa y rica variedad étnica y cultural que conviven en el país.

6.       Por la distorsión ejercida por el poder capitalista no todos los trabajadores son conscientes de su potencialidad revolucionaria y su nivel de conciencia es desigual. Si el partido de los trabajadores es revolucionario, socialista y persigue el derrocamiento del Capitalismo debe hacer un profundo trabajo de politización e ideologización de los trabajadores y de las masas, que fueron disminuidas y eliminadas en gran medida por los regímenes dictatoriales y neoliberales. El Partido de los Trabajadores, por lo tanto, basará su trabajo en minorías activas revolucionarias con la pretensión de que estas crezcan en función a la lucha de los trabajadores conducidas por sus organizaciones matrices y, fundamentalmente la COB.  No es el objetivo tener masiva militancia por ofrecer demagogia, que ofrezca cambios y no cambie nada. Cada militante del partido de los trabajadores debe luchar por cambios estructurales. Instaurar un nuevo sistema económico social que entierre el capitalismo. Los cambios profundos estructurales ocasionan violentas reacciones del poder constituido y sin respeto alguno a la supuesta democracia existente y a la soberanía nacional reprimen con salvajismo cualquier lucha revolucionaria. Es decir en la medida que el capitalismo vea en peligro su existencia en cualquier país, recurrirá de nuevo a las dictaduras (generalmente ejecutadas por militares) y a las intervenciones desde países imperialistas con cualquier falso argumento. Eso se debe difundir entre los trabajadores y pueblo para que la construcción del partido no sea una simple agrupación numérica (cantidad) y sin contenido revolucionario (calidad). El país ya conoce experiencias reformistas que empezaron con bríos revolucionarios pero al no fundirse con la práctica socialista terminaron o terminan vergonzosamente sometidos al sistema. Lo más que se logra es que surja una nueva casta de ricos que antes eran pequeños burgueses o clase media empobrecida o indígenas y campesinos menesterosos.

7.       La experiencia histórica sobre la revolución es rica en el mundo entero. Lo que corresponde es que sea de conocimiento de las generaciones actuales que, lamentablemente son sometidas a deformaciones y desinformaciones históricas elaboradas por la maquinaria capitalista. Así por ejemplo en lo que respecta a la educación, tenemos  eternas reformas educativas que convierten a los estudiantes y profesionales en  tecnócratas y mejores engranajes para la reproducción capitalista. En el mundo y en Bolivia la reacción de millones de trabajadores al capitalismo  fue el germen para las principales transformaciones políticas y estructurales. La revolución rusa, china, española, así como grandes levantamientos en el mundo tuvieron a los trabajadores como actores y sujetos principales revolucionarios. El origen de las guerras mundiales, sus resultados y posteriores consecuencias fueron producto de la gran batalla del capital y el trabajo, es decir de la lucha de clases entre explotadores y explotados. La revolución proletaria en Rusia es el ejemplo más nítido sobre la capacidad de los trabajadores para imponer un régimen diferente al capitalista. El gigantesco y brutal ataque del Imperialismo y el mundo capitalista contra el régimen soviético dejó una impresionante experiencia histórica que debe ser recogida por las generaciones actuales en todo el orbe para que, en base a esa experiencia, construyamos las revoluciones definitivas y que no claudiquen al poder del capital.

 

En Bolivia no hay acontecimiento histórico en el que haya estado ausente la clase trabajadora. Los más trascendentales hechos que han cambiado las estructuras económicas, políticas y sociales está construido con el sudor, sangre y luto de los trabajadores bolivianos, aunque siempre los grandes beneficiados fueron los llamados como “clase política” y finalmente el empresariado privado y trasnacional.

Por eso es urgente el Partido de los trabajadores para que asimilando las ricas experiencias propias y de los diferentes países del mundo  se preparen para la toma, no simplemente de un gobierno ni de un aparato sino de un verdadero poder político. Es posible construir el partido con la vanguardia que es la clase trabajadora porque dentro de esta vanguardia están los cuadros y líderes junto a miles de luchadores esclarecidos y concientes del potencial revolucionario de los trabajadores. Dar los primeros pasos será difícil, el número de militantes quizá sea mínimo pero la organización crecerá. El Partido es una necesidad porque el capitalismo ya no tiene ideología de recambio y no tendrá otras opciones que realimentar viejas teorías y remozar reformas que ya fracasaron pero que se siguen implementando en el mundo (Europa es una cruda realidad) porque no existen las alternativas revolucionarias reales y organizadas. Se tiene la crudeza de la crisis de dirección política y revolucionaria.

8.       El partido revolucionario adopta el centralismo democrático como forma efectiva de respetar la verdadera decisión de las mayorías donde las minorías deben acatarla disciplinadamente. El centralismo democrático es la culminación de un verdadero debate y un respeto en la ejecución de sus conclusiones. La democracia presente (un voto, un ciudadano) reconquistada por los trabajadores sólo nos sirvió  para recuperar las mínimas libertades en tanto que las decisiones fundamentales y al detalle lo hacen los que son elegidos por las normas electorales prebendalistas, por gestiones de cinco años sin que se consulte al pueblo y mucho menos a los trabajadores. A nombre de un electorado  utilizado por campañas demagógicas los elegidos se dedican enteramente a reproducir la explotación, enriquecerse cada día y creando más burocracia con nepotismo y compadrerío.  La democracia del sistema siempre será mentirosa y aparente y a su nombre y en su supuesta defensa se recurre a todo tipo de medidas represivas e intervencionistas.  Recuérdese cómo el capitalismo e imperialismo junto a los lacayos chilenos pisotearon la democracia que llevó al Gobierno (no al poder) al gobierno de Salvador Allende que nunca pudo instaurar el Socialismo aunque sus medidas nacionalistas y de soberanía atizaron la sangrienta represión y dictadura que repercutió en todo el continente.

9.       En el partido revolucionario (Partido de los Trabajadores) el líder debe existir en todos los niveles y surge del centralismo democrático que debe ser profundamente debatido. Los revolucionarios deben tener como objetivo el de hacer prevalecer y acrecentar el liderazgo del partido en toda la sociedad. En el partido todos deben prepararse y para ello no debe existir el caudillismo y caciquismo prorroguista e indefinido. El verdadero líder revolucionario debe ser profundamente crítico y autocrítico, instrumentos de su superación  junto a una incesante preparación práctica y teórica. Esto le permitirá no perder nunca su humildad para con los pobres y los trabajadores y tener la suficiente fortaleza y decisión ante los patrones y abusadores del poder.

10.   El Partido no siempre tendrá inmensas masas de militantes porque su crecimiento depende de la agudización de la lucha de clases. Por eso es importante que el equipo de parlamentarios o autoridades surgidas por el voto denuncien permanentemente las arbitrariedades, abusos y ganancias de los capitalistas y sus sirvientes en los gobiernos de turno. Pero al mismo tiempo deben tener siempre propuestas revolucionarias para superar ese estado de cosas. Eso permitirá al pueblo y los trabajadores a tener una referencia política clara en momentos de crisis del capitalismo, originadas por la lucha de los trabajadores  en torno a sus direcciones sindicales matrices. En esos momentos es que los trabajadores se quitarán la venda de los ojos y condenarán a los impostores y traidores. Incluso militantes equivocados de partidos oficialistas abandonarán su militancia y marcharán tras las banderas revolucionarias del partido de los trabajadores que será del pueblo todo.

La táctica y estrategia del partido revolucionario debe apuntar a la conquista del poder y en ese camino deberá construir alianzas coyunturales en función al desarrollo de la lucha de clases. Dependerá de nuestra capacidad y decisión de lucha para lograr que miles de militantes y simpatizantes de organizaciones diversas de la izquierda pasen al partido que no sólo es de izquierda sino con vocación de poder revolucionario.

11.   Las cosas no han cambiado en su esencia. El Capitalismo continúa detentando el poder a costa de la explotación, de la desocupación, de la destrucción ecológica, de la corrupción, de la discriminación racista y de género y en fin a costa de la degeneración de la Humanidad. Pasa el tiempo y esto se agudiza más y más. Sus soluciones a lo largo del tiempo fueron siempre fracasos. La “humanización” del capitalismo, la “tercera vía” y otras fórmulas ilusorias (reformismo) fueron practicadas en cientos de países con los mismos resultados: fracaso total. El Socialismo nunca se practicó hasta su verdadero objetivo que es la transición a una sociedad sin clases porque el capitalismo lo estranguló como hoy hace, por décadas con Cuba, país que tiene verdaderos logros sociales, especialmente en educación y salud. Sin embargo existe una experiencia invalorable adquirida por la clase obrera en la Rusia zarista. Ese régimen que más tarde se burocratizó hizo tambalear el sistema capitalista en el mundo entero y demostró cuánto pueden hacer los trabajadores para verdaderamente cambiar el mundo. La experiencia de la Cuba revolucionaria es también un ejemplo y modelo para construir con nuestras propias características y peculiaridades la revolución socialista en nuestro país.

12.   Cuando la lucha de clases se da con mayor fuerza es cuando se requiere con urgencia un partido de los trabajadores revolucionario. Por las particularidades de nuestros históricos entes sindicales matrices que avanzaron en el cuestionamiento al Estado capitalista se requiere que exista un órgano político (partido) que canalice específicamente la lucha por el poder político, económico y social. La farsa manejada por el capitalismo y sus sirvientes haciendo creer que la Política es diferente a la Economía ha sido la causa de separar la lucha económica con la lucha política. En Bolivia se tiene suficiente experiencia propia de que la política en realidad es la economía concentrada y que al final las luchas económicas se convierten en luchas políticas que, hasta ahora, simplemente han derivado en cambios y recambios de gobiernos manteniendo el sistema y el modelo de acumulación capitalista. Es hora de que el cambio sea definitivo y estructural.

Huanuni, Junio de 2013

 

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