De sábado a sábado (228)


¿Una gata cuida la carnicería?

Remberto Cárdenas Morales.

La investigación emprendida para reconocer y descubrir la verdad sobre los supuestos extorsionadores, que utilizaron el poder del Estado para cometer sus fechorías, a pesar de nuestras dudas —que persisten— arroja un nuevo conocimiento, todavía parcial, sobre lo hecho y lo dicho por la ministra deTransparencia y Lucha Contra la Corrupción, Nardi Elizaberth Suxo Iturry; el actual embajador ante la ONU y ex ministro de Gobierno, Sacha Llorenti; el ex Fiscal General, Mario Uribe y de dos jueces cruceños todavía en funciones. Quizá la lista sea más larga.

 

 

Dudábamos y aún dudamos de que la averiguación en curso descubra a todos los integrantes de la presumible red, que no ha sido desintegrada totalmente, así como creemos que algunos de los padrinos y/o socios directos e indirectos sean descubiertos y, en consecuencia, sean procesados, sancionados y paguen con el cargo público que todavía ejerzan.

 

Reiteramos que todos los investigadores, hasta este momento, hacen lo que está a su alcance para dejar de investigar con miras de establecer cómo, los encarcelados en Palmasola, utilizaron el poder político para la comisión de sus posibles delitos. Ese silencio, que habla mucho para algunos de los que observamos hechos y dichos, ignora lo que han informado dos ex viceministros: que los cautivos en Santa Cruz eran los encargados de la seguridad del Estado. Además, ese intento de echarle tierra a la acción criminal, ejecutada gracias al poder político, ignora que esos ex poderosos del actual gobierno participaron directamente de varios de los operativos en contra de protestas populares: Caranavi, Chaparina, Yapacaní; persecución a dos abogados de los familiares de los dos estudiantes muertos en Caranavi; expulsión de tres peruanos (que pidieron asilo en Bolivia) y de un niño aparentemente nacido aquí; intento de suspender el asilo a un cuarto peruano que vive refugiado en nuestro país hace cerca de 20 años... En esos casos se usó la fuerza pública contra luchas populares y en contra de personas con derechos legales y legítimos. Además esos abogados, encargados de la seguridad del Estado e investigados por la posible comisión de aquellos delitos y que para resumir los llamamos de extorsión, emplearon la misma técnica o las mañas conocidas, el momento de las represiones señaladas y de los delitos que se investigan.

 

Pues, para nosotros son inseparables los delitos comunes, presuntamente cometidos por Rivera, Rodas, Villegas, Gómez y los otros, con la acciones represivas anotadas. Incluso, en el caso Caranavi, uno de los fiscales encargados de investigar se llama Isabelino Gómez (en ese momento obediente al gobierno), el mismo que hoy guarda detención preventiva en Palmasola. Anteriormente, uno de los premios que I. Gómez recibió, por su actuación en el caso Caranavi, fue su nominación como Fiscal del Distrito de Santa Cruz.

 

Lo dicho por la presidenta de la Cámara de Diputados, Rebeca Delgado, para entender la trama delictiva y política que nos ocupa, es importante: que se investigue no sólo a los mandos medios y que se debe cuidar las espaldas del Presidente. Nosotros advertimos que esos mandos superiores, incluido el Primer Mandatario, deben ser investigados para descubrir y no para encubrir. Pero éste se niega a un acto como ése porque no cree ser sospechoso; parece que se siente por encima del bien y del mal. Incluso el alemán, culpado de “alzamiento armado”, ex miembro de la seguridad del Estado alemán, cuando recuperó a medias su libertad (ahora guarda detención domiciliaria) dijo que seguirá su colaboración con los inquilinos del Palacio Quemado y remató con eso de que cuidará las espaldas de Evo Morales. Ya sabemos que el Presidente es intocable en este caso, como en otros: verbigracia, Chaparina, cuya acción represiva contra los indígenas él la ordenó. Respecto del bloqueo del camino La Paz-Carnavi, el Presidente dijo que antes de viajar a Estados Unidos había dado instrucciones, suponemos que para el desbloqueo, y nos negamos a sospechar que también dio orden para matar a esos dos jóvenes que hicieron campaña electoral por él.

 

Aunque entre nosotros las confesiones pocas veces sirven para enjuiciar y condenar a un ex ministro debemos interpretar, con ética, lo dicho por el actual Embajador de Bolivia en la ONU y ex ministro de Gobierno, S. Llorenti: él vio a los investigados, detenidos en Palmasola, como “personas responsables y abogados competentes”. De acuerdo a la lectura que hacemos, esa afirmación ayudaría a la disminución de la pena posible que purgarían los probables extorsionadores. Por ello nos convencemos de que Llorenti les podría servir como testigo de descargo a los futuros encausados, tiene el genio y la figura.

 

Cabe, también, rememorar las actitudes autoritarias del entonces ministro de Gobierno (Llorenti) cuando desde un avión ordenó el apresamiento de un colombiano que además de que colaboraba con el MAS, tenía asilo político en Bolivia o lo tramitaba y en su país fue defensor de los derechos humanos. En la misma conducta se inscribe lo que hizo saber un ex Director de Penitenciarías: las presiones de Sacha Llorenti, ministro entonces, para “encarcelar a Schmidt”, el alemán que fue acusado formalmente de alzamiento armado y del que hablamos en esta nota.

 

Respecto de los posibles vínculos de Nardi Suxo, nada menos que ministrade Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, lo dicho por el ex ministro de Gobierno, Wilfredo Chávez, es como para no olvidar: ella le pidió al entonces funcionario público que dos de los investigados en la ciudad oriental (Rivera y Rodas) sean mantenidos en el ministerio de Gobierno porque ellos habían cooperado con la ministra Suxo en su actividad anticorrupción. Ésta alegó, en respuesta, que seguramente Chávez se confundió, con un giro muy de los abogados. El ex ministro de Gobierno, que también es abogado, ratificó que tenía muy claro lo dicho y el pedido de Suxo acerca de los detenidos en Santa Cruz y agregó: “Recuerdo a quienes están declarando decir la verdad, ése es el mandato del Presidente”.

 

Ante ese insólito intercambio de dos personas del Presidente, creemos conveniente decir eso por ellos, el senador de Achacachi, profesor, con estudios de sociología en la UMSA, ex alcalde, “colgador” de perros en esa ciudad intermedia, el que aconsejó “torturar” para arrancar confesiones de los detenidos que se niegan a decir la verdad, aportó con otra lindeza digna de figurar en su frondosa hoja de servicios: que Wilfredo Chávez dijo lo que dijo y otra vez dijo lo que dijo sobre Suxo por resentimiento, en vista de que fue excluido del gobierno. Añadió, con la osadía del que tiene licencia para hablar, que es destacado el desempeño de la Ministra de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción.

 

El diputado masista, que oficia de Presidente de la Brigada de los diputados del partido de gobierno, sugirió un careo Chávez-Suxo. Si éste sirviera para descubrir más de lo que se conoce alentemos el careo, aunque no faltan los que desde el gobierno, tras que se desveló la extorsión de marras, señalan que el ministro de Gobierno, Carlos Romero, hizo el destape, que pone nerviosos a los gobernantes, sin haber medido lo que vendría.

 

A reglón seguido resumimos antecedentes sobre el comportamiento de Nardi Suxo los que consideramos ayudan a comprender mejor el lío actual en el que está el gobierno:

 

—La entonces Viceministra Anticorrupción, y por Erbol, ante lo que nos quedamos sin derecho a réplica, dijo que los periodistas queríamos derechos ilimitados y que eso no ocurría en ninguna parte del mundo. Esa mentira la dijo debido a que delegados de organizaciones sindicales y profesionales de los periodistas rechazamos artículos de un proyecto de ley sobre Transparencia y Acceso a la Información Pública referidos a los secretos de Estado y la duración de éstos. Ese proyecto fue redactado con apoyo económico e intelectual del Centro Carter del que N. Suxo fue funcionaria en Bolivia.

 

—Una sobrina de la ministra Suxo viajó fuera del país, con dinero del Estado boliviano, a cumplir tareas encargadas por el gobierno actual. Esa funcionaria dejó de rendir cuentas de Bs 18.000 y cuando el jefe de la oficina exigió, como es de rigor, que entregue descargos o el informe respectivo, la tía Nardi salió en defensa de la sobrina para lo que los medios le ayudaron en la difusión de ese hecho. Por los medios también supimos que el jefe que pidió rendición de cuentas a la sobrina de Suxo pagó con el cargo su “celo funcionario” y como el represaliado funcionario público dijo entonces fue reemplazado en la Superintendencia de Empresas por un proxeneta, es decir, por el dueño de un prostíbulo caro (Marco Antonio Méndez), próximo al Palacio Legislativo al que concurrían legisladores, entre tantos otros.

 

—Nardi Suxo defendió a su hija, secretaria de la Embajada de Bolivia en Alemania, a pesar de que ésta se negaba a pagar el sueldo de su “trabajadora del hogar” que llevó desde aquí a la sede de sus funciones diplomáticas. La ministra de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, además de hablar de las virtudes reales o supuestas de su hija (al fin de cuentas es madre, dijeron sus parciales que tenía y quizá preserva), sugirió que a la empleada a la que no se le pagaba varios sueldos, se le hizo un favor cuando se la llevó allende el océano a servir “cama adentro”. Es decir, a la patrona y diplomática, la empleada doméstica debía agradecerle, deducimos nosotros. Se sabe que, ante las presiones, la señora Rivero Suxo honró su deuda con su ex trabajadora de su hogar.

 

—El diario La Estrella del Oriente de Santa Cruz informó hace horas de que Nardi Elizabeth Suxo Iturry habría nacido en Pomata, departamento Puno, Perú. Su inscripción en la oficialía del registro civil en Bolivia fue a los seis años de la anotación en su natal Pomata, ubicada en el camino Desaguadero-Puno, cerca de nuestro territorio. Si se confirma ese dato, la Ministra de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, incurrió en falsedad. A nosotros, que nos consideramos internacionalistas de verdad, nos preocupa nada ese dato, pero los que parlotean sobre la necesidad de que los extranjeros dejen de meter las manos en nuestros asuntos, algo tendrían que decir y hacer respecto de la posible peruana Nardi Suxo, ministra de Estado en funciones. En nuestra América próceres han sido presidentes y ministros, también en la “Hija predilecta del Libertador”, como les gusta decir por Bolivia a unos bolivarianos de comportamiento dudoso. Además, la diferencia entre esos próceres y N. Suxo es de años luz, además, la hazaña de los libertadores es inabarcable por ella.

 

Sobre la también presunta red privada delincuencial, como tesis propagada por voceros gubernamentales y otros “opinadores” por encargo, lo menos que decimos nosotros es que esa red pudo ser privada, pero con poder estatal, concedido nada menos que a encargados de la seguridad del Estado, y ésta no es una cuestión privada en ningún lugar de la tierra.

 

Con esos antecedentes llegamos a la conclusión preliminar de que a una gata le encomendaron cuidar la carnicería que, en el título de esta nota, lo decimos mediante una pregunta sólo porque es necesario probar, previamente, esos cargos. Pedimos, asimismo, que los lectores acepten la metáfora. Además, porque Nardi Suxo (como los otros) tiene derecho a una investigación, a un proceso debido y a una sanción si corresponde. De momento le decimos a Nardi Elizabeth Suxo Iturry —compatriota no porque está en duda su lugar de nacimiento—, que tenga en cuenta lo que ella expresaba cuando era parte de los defensores de los derechos humanos: ni olvido ni perdón, justicia. Y a pesar de que otra vez en Bolivia, en la que desgarran un proceso de cambios, vivimos tiempos indecorosos, la grandeza del pueblo alcanza como para que los presuntos forajidos y forajidas sean escuchados y juzgados por un tribunal de veras imparcial como mandan la Constitución Política del Estado, otras leyes bolivianas y los convenios internacionales.

 

La Paz, 29 de diciembre de 2012.

 

*Periodista

 

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