OEA discute en privado el caso de Venezuela

La tensa situación en Venezuela se analizará hoy en una reunión privada de los países miembros de la OEA en Washington, marcada por la ruptura de relaciones entre Caracas y Panamá, promotora de la cita.

 

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) analizará a puertas cerradas una propuesta de Panamá de llamar a una consulta de cancilleres para hallar una solución a la crisis en Venezuela, donde un mes de manifestaciones ha dejado 18 muertos, más de 260 heridos y decenas de denuncias de violación de derechos humanos.

La convocatoria ya había sido postergada la semana pasada por objeciones técnicas de Caracas, que argumentó incumplimiento en el reglamento interno de la OEA.

El presidente venezolano Nicolás Maduro sorprendió la noche del miércoles al anunciar que rompió las "relaciones políticas y diplomáticas" y "congeló" los nexos comerciales con Panamá, acusando al gobierno del país centroamericano de propiciar una intervención extranjera por solicitar un debate en la OEA sobre las protestas.

Previamente, Estados Unidos había respaldado la propuesta panameña resaltando que la OEA tiene "un rol fundamental en manejar este importante asunto de preocupación regional", según dijo a la AFP un vocero del Departamento de Estado.

El gobierno de Maduro, heredero político del fallecido Hugo Chávez, ha calificado como un intento de golpe de Estado con apoyo extranjero, sobre todo de Estados Unidos, las protestas contra la galopante criminalidad, la alta inflación y la recurrente escasez de bienes básicos.

En un encendido discurso el miércoles, Maduro negó el acceso a Venezuela al organismo multilateral y advirtió que cualquier intento de injerencia de otros gobiernos de América en los asuntos venezolanos será respondido con "fuerza y contundencia".

"No hemos solicitado ninguna comisión de la OEA, no vamos aceptar ninguna solicitud en el campo del consejo permanente, (...) pero si lograra autodenominarse una delegación de la OEA para venir a Venezuela, tendría que entrar clandestinamente a Venezuela, porque a Venezuela no la pisa ninguna delegación de la OEA", sentenció.

"La OEA déjenla por allá donde está, en Washington se ve bien bonita, bien lejos de nosotros, porque nuestro camino es el Sur, es la Celac, la Unasur, el Alba, ese es nuestro camino. Fuera la OEA por ahora y para siempre", afirmó el mandatario.

Dudas sobre cumbre de cancilleres

Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dio la bienvenida a la reunión de los embajadores, aunque expresó sus reparos por la demora y el carácter privado de la cita.

Sin embargo, reconoció que difícilmente se llegue a convocar la cumbre de cancilleres y afirmó que lo más probable es que la cita concluya únicamente con nuevos llamados al diálogo y el fin de la violencia en Venezuela.

Insulza se dijo partidario de enviar una misión para investigar los hechos e intentar llevar a las partes a dialogar, lo que ya había sido rechazado de antemano por Maduro.

El secretario general de la OEA aclaró que "no hay razón" para aplicar los instrumentos regionales de restitución democrática, un argumento esbozado por algunos opositores venezolanos, pues a su juicio no observa "una destrucción clara y masiva de la democracia en Venezuela".

Menos OEA, más Unasur

La OEA parece haber perdido su carácter de foro por excelencia regional, y los gobiernos latinoamericanos han estado más propensos a dirimir sus problemáticas en la Unasur o la Celac, fuera de la influencia de Estados Unidos.

Precisamente, Caracas solicitó discutir el asunto en una reunión extraordinaria de la Unasur, que podría realizarse en Chile, un día después de la investidura de la presidenta Michelle Bachelet el martes, según el diario brasileño Folha de Sao Paulo.

En una discusión informal de la situación venezolana en el Consejo Permanente de la OEA a mediados de febrero, numerosas delegaciones se limitaron a deplorar la violencia y llamar al diálogo, pese a que manifestantes pedían frente al organismo que activara la Carta Democrática Interamericana.

En esa sesión, Caracas se defendió de las críticas de Estados Unidos y Canadá sobre el irrespeto a los derechos humanos y la restricción de la libertad de expresión durante las protestas.

La crisis venezolana ha generado silencios y la solidaridad explícita de Bolivia, Ecuador, Argentina y Cuba hacia Maduro, frente a las pocas voces críticas de Colombia, Panamá y Chile, que se erigieron tímidamente en defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión

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